
martes, 12 de abril de 2011
jueves, 26 de agosto de 2010
REGALO DE LULA
domingo, 18 de julio de 2010
MI HADA
mi horoscopo CANCER

NACIDOS EN CÁNCER 22 de junio al 23 de julio
HADA BENÉVOLA: Licke
CARÁCTERÍSTICAS DEL HADA:Es un hada chiquita y gordita, con una personalidad pacífica y calma, con sentimientos de cariño hacia las personas.
VIRTUDES QUE OTORGA:Es un hada cocinera y por esto prepara la carne y se dirige en la búsqueda de todas las cosas que solemos comer, brindando deleites y abundancia a las personas.
RITUAL PARA ATRAER SUS FAVORES:Se debe ofrecer una moneda o un billete, el cual no debe utilizarse hasta el mes próximo, u ofrecer un regalo de carne cocinada, que debe ubicarse debajo de un frondoso árbol.
BINOMIO FEÉRICO:Sol y Luna. El Sol en la Casa de Cáncer brindará a los Cangrejos un corazón sensible y humanitario para que puedan proteger. La Luna, misteriosa y cambiante, los dotará de intuición extrasensorial.
DONES DESDE LA CUNA:Estas frágiles e hipersensibles criaturas desde un principio necesitarán cuidados especiales y, sobre todo, muchos mimos. Su extrema sensibilidad se manifestará tanto en sus graciosos mohines como en sus caprichos.Acceder a ellos será cada vez más difícil, a medida que pase el tiempo, debido a que sentirán que el entorno es demasiado hostil o lento. Sin embargo, no cejarán en su esfuerzo por obtener aquello que desean y la vida hogareña, es una de ellas. Sus principales dones son la lealtad, la tenacidad y la ternura.
DEFECTOS A CORREGIR:Los humores cambiantes de Cáncer pronto harán que los demás teman herirlo, pues aparecerá ante sus ojos como alguien impredecible. Por su parte, al sentirse agraviado se tornan críticos implacables de sus oponentes. Por ser caprichosos suelen perder oportunidades laborales.
todo es sacado de la red
miércoles, 9 de junio de 2010
EL FUEGO PARA LOS CELTAS
Una de las cosas más sagradas para los antiguos celtas era el fuego. Nunca se permitía que el fuego del hogar se apagara, excepto durante el festival de fuego de Beltane, cuando era reencendido en una forma ritual. Los Druidas utilizaban el fuego sagrado para los rituales divinos. Éstos eran encendidos y se intentaban observar las formas y formaciones de las nubes del humo.El fuego del hogar era el centro de la actividad de la familia céltica. Tanto el cocinar, el comer, como el contar historias, se hacia alrededor del fuego, al final de cada día laborable. Era allí donde el patriarca o historiador del clan, narraría sus cuentos mágicos, llenos de dragones, hadas y espadas encantadas, los cuales se transmitían de generación en generación. TODO ESTA SACADO DE LA RED SI NO QUIERES QUE ESTE EN MI BLOG ME LO DICES Y LO QUITO
martes, 16 de febrero de 2010
Una estrella fugaz en el cielo.

Había una vez una estrella pequeña, alegre, juguetona e inquieta pero que a su vez era desobediente, pues muchas veces no hacía caso de las indicaciones que le daba sus papás.
Existía una advertencia que era sabida por todas las estrellas pequeñas: no salir de casa a pasear por el firmamento sin estar acompañados por una estrella mayor, para ser guiados en medio de la vía láctea.
La estrella pequeña que muy bien sabía de ello, le daba mucha curiosidad por hacer sola un viaje por el firmamento, que le permitiera ir mucho más allá de lo impensable: ¿Cómo será darse una vuelta de un planeta a otro? ¿Qué será de Júpiter? ¿Podré girar en los satélites de Saturno? ¿Podré visitar la Tierra?
Con tantas y más preguntas emprendió un largo viaje interplanetario, salió de casa, sin que sus padres se dieran cuenta, enrumbó volando velozmente, disfrutando con muchas vueltas por miles y miles de estrellitas que dormitaban en media noche.
- ¡ Ahhh, esto si que es vida! Volar sin control, sin que nadie me reclame, ¡es lo máximo! –se decía así la estrellita que quería sentirse como la estrella más grande.
Así es, como volando muchas horas pudo ver de cerca a casi todos los planetas, solo le faltaba el planeta tierra, que al encontrarlo muy emocionada se fue enseguida a toda viada, tan pero tan rápido que perdió el control, chocando contra un gran asteroide cayó precipitosamente contra un nubarrón gigantesco, dando brincos sin parar , toda magullada y mareada.
El Sr. nubarrón al verla en problemas quiso con sus copos darle cobijo, pero la estrellita no podía, seguía volando, sin cesar y sin parar.
- Oh quisiera detenerme, desearía volver a casa, auxilio, ayúdenme a regresar- se decía asustada llorando. Gritaba con todas sus fuerzas, pero nadie llegaba en su ayuda. Solo el hada de las estrellas, que al verla en peligro se acercó hacia ella para detener lentamente la excesiva velocidad en la que iba y le dijo:
- Estrellita pequeña ¿Por qué huyes de casa desobedeciendo a tus padres? ¡Ahora ya no podrás volver!
- Hada de las estrellas, por favor, se lo suplico, quiero volver con ellos y prometo ser obediente y no hacerlos enojar.
- Estrellita pequeña es demasiado tarde, ya nada puedo hacer por ti, desde el momento que decidiste emprender este largo viaje has buscado tu propio fin, pero no tengas miedo, porque yo te acompañaré a la mansión donde está el Gran Rey de la estrellas, es allí donde morarás a partir de ahora.
- No me dejes ir Hada de las estrellas, sin despedirme de mis padres y decirles que los amo – dijo tristemente estrellita pequeña.
- Es mi último deseo –dijo casi sollozando.
- No estrellita, solo podrás aparecer por un breve instante, casi fugaz, serás vista por toda la vía láctea y por todos los habitantes del planeta tierra, esa será tu despedida.
Fue así, que estrellita alistó sus pocas energías y por un breve instante apareció más hermosa que nunca , fue contemplada por la vía láctea y por cada ser humano que mirase al cielo:
Por última vez, la más pequeña de las estrellas nuevamente se sintió la más grande de todas contemplando el infinito espacio y con su luz acarició a sus padres con amor, pidiéndoles perdón por haber actuado incorrectamente y a los seres humanos les estrechó una alta dosis de buena suerte a quien la mirase.
Luego se partió en mil pedacitos, desapareciendo por completo en medio del firmamento. Y en medio de la nada, el Gran Rey de las estrellas recogió un rayito de luz que siempre brilla en un nuevo hogar.
Fue así que ocurrió, y es así como sigue ocurriendo, cada vez que tu vez una estrella pequeña, traviesa y fugaz en el cielo es porque ella ha viajado a su destino final y en ese esfuerzo por despedirse descarga su última energía y deseo por ser vista por la vía láctea y por los seres que habitan en la tierra. Si tienes oportunidad de verla contémplala y únete a ella con un gran y buen deseo, que de seguro se cumplirá.
Fin TODO ESTA SACADO DE LA RED SI NO QUIERES QUE TU CUENTO ESTE EN MI BLOG ME LO DICES Y LO QUITO
GRACIAS POR ESCRIBIR CUENTOS TAN BELLOS
Una estrella fugaz en el cielo. Escritora de cuentos infantiles de Perú. Cuentos sobre estrellas y hadas.
sábado, 23 de enero de 2010
LAS HADAS ENAMORADAS

En muchas ocasiones, estos tipos de hadas suelen enamorarse de los mortales. Graves problemas tiene la reina con sus hadas enamoradas, y el hombre que de un hada se enamora. Cuando adopta forma de mujer y se presenta en el esplendor de su enamoramiento, hombre y hada entran en un mundo mágico y peligroso, que acaba en ocasiones con la muerte de ambos.
Las relaciones entre un humano y un hada son apasionadas como ninguna. El placer alcanzado no es comparable a ninguna sensación jamás conocida, y la fidelidad que se obtiene en ese amor, es lo más parecido que se pueda tener a la eternidad. Pero el final de esta pareja puede ser trágico, porque la muerte los espera y muchas veces los encuentra en su camino.
Por eso estos tipos de hadas enamoradas no parecen frente a su amor mortal. El hombre no se entera nunca de su existencia, pero las hadas lo protegen siempre, haciendo que lleve una vida libre de peligros y con deseos satisfechos. Estas hadas enamoradas cumplen la función de las hadas madrinas. Son muy celosas, y pueden provocar daños a la pareja humana del hombre que ellas han elegido para amar
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sábado, 26 de diciembre de 2009
El hada del muerdago . Escrito por Dolores Espinosa

El hada Muérdago es pequeña, muy pequeña. Viste de verde y rojo y, cuando se siente especialmente entusiasmada o nerviosa, agita sin parar sus hermosas y centelleantes alas de color dorado.
El hada Muérdago es graciosa, muy graciosa y también divertida, alegre y bulliciosa pero, sobre todo, es una de las hadas más responsables y sensatas de todo el bosque mágico lo cual motivó -hace ya muchos, muchos años- que el Consejo Supremo de las Hadas decidiera nombrarla Guardiana de la Magia de la Navidad. Una gran elección, sin duda. Ni un sólo año, desde que ella se hizo cargo del asunto, ha faltado la Navidad en nuestro mundo.
Bueno, hubo cierta vez en que casi, casi nos quedamos sin ella. Pero sólo casi.
Cada año, la pequeña Muérdago, días antes de emprender el vuelo para esparcir la magia por todo el mundo, inspeccionaba el cofre donde la guardaba -bajo siete llaves y siete candados- para asegurarse de que todo estuviera en perfectas condiciones, le quitaba un poco el polvo, le daba brillo y la dejaba lista para el gran día. Pero ese triste año, Muérdago se llevó una gran -y desagradable- sorpresa: la preciosa cajita había desaparecido. Puf. No estaba en su sitio. Puf. Se había esfumado. Puf. Se había evaporado.
Muérdago primero se sorprendió. Después se enfadó. Luego se asustó. Por último se inquietó, agitó sus alas con nerviosismo y se mordió las uñas mientras pensaba en dónde podía estar el arca.
Recorrió su casa-abeto de arriba abajo, de abajo arriba, de derecha a izquierda, de izquierda a derecha. Nada.
Miró bajo la cama, las sillas, las mesas, la cocina, las alfombras y hasta bajo los jarrones. Nada.
Miró en las macetas, las ollas, los armarios, entre las sábanas e, incluso, en la bañera. Nada.
Buscó en las copas más altas de los árboles más altos. Nada.
Buscó entre las hojas al pie de cada árbol. Nada.
Husmeó en guaridas, madrigueras y cubiles. Nada.
Recorrió el bosque mágico de norte a sur y de este a oeste. Escudriñó cada rincón y bajo cada planta y animal. Nada.
La pobre Muérdago se sentía cada vez más triste y desesperada. Si no encontraba pronto la caja no habría magia, no habría luces de colores, no habría canciones, no habría brillantes adornos, no habría árboles decorados, no habría reuniones familiares, ni regalos, ni niños sonrientes…
El hada lloraba con enorme desconsuelo. Era la primera vez que fallaba en su importante misión. ¿Cómo iba a explicarlo ante el Consejo Supremo? ¿Y qué iba a ser de los niños? ¿Cómo iba a mirar a la cara a los habitantes del bosque? ¿Qué sería de los niños? ¿Quién se habría llevado la cajita? ¿Y qué iba a ser de los niños? (Como se puede comprobar a Muérdago le preocupaban mucho los niños…).
No había tiempo de ponerse a investigar. La Navidad estaba a la vuelta de la esquina, tenía que encontrar una solución pronto. Y, mientras le daba vueltas al asunto y pensaba en las caras llenas de ilusión de los niños, a Muérdago se le ocurrió una idea. En un instante tuvo claro lo que debía hacer.
¿Cómo no se le había ocurrido antes? La respuesta estaba en los niños. Por supuesto.
Daba igual que no encontrara la cajita. La magia que guardaba en ella no era la importante, la verdadera magia, la que contaba, era la que guardaban los niños durante todo el año en sus corazones.
Ellos eran los auténticos cofres mágicos.
Muérdago saltó, bailó y cantó llena de alegría. Agitó sus doradas alas y, alzando el vuelo, puso rumbo a nuestro mundo, para recoger la magia infantil y luego repartirla por todos los corazones adultos del mundo.
De sus sonrisas tomó la luz, de sus voces la música, de sus ojos el brillo mágico, de sus abrazos el calor, de sus sueños la ilusión, de su corazón el amor. Fue de aquí para allá, recolectando un poco de cada niño y, cuando hubo reunido una considerable cantidad de magia volvió a sobrevolar el mundo dejándola caer sobre pueblos y ciudades, sobre cada casa y cada edificio. Y, a su paso, todo cobraba color y calor.
A partir de entonces, Muérdago, dejó de guardar la magia navideña en una cajita escondida en su casa-abeto en lo profundo del bosque mágico. No lo necesitaba. Tenía una fuente inagotable de magia en los cálidos corazones de los niños.
Ah, nadie supo jamás quién o qué hizo desaparecer la caja mágica aunque cuentan de cierto viejo y gruñón dragón al que, aquel año, se le vio sonreír más de lo habitual y llevar unos curiosos y brillantes adornos en sus alas pero, bueno, eso es otra historia bien diferente.
Igual la cuento otro día…
Fin
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